Cirugía de fusión intercorporal transforaminal lumbar

Durante el procedimiento FITL el paciente se acuesta boca abajo en una cama diseñada especialmente para el procedimiento.

A través de una incisión en la espalda, el cirujano comienza por acceder a la sección de la columna vertebral que es necesario fusionar.

Primero se eliminan, los espolones óseos y el material del disco que presiona el nervio y se amplía la abertura alrededor del nervio. Luego, el cirujano retira casi todo el disco entre las vértebras para crear un espacio limpio para la fusión de los huesos.

Si el disco ha colapsado por la enfermedad, las vértebras se devuelven a su posición normal.

Luego, el cirujano prepara el área donde se extrajo el disco, de forma que el implante espinal se puede colocar como apoyo.

Después de medir el tamaño del espacio, el cirujano introduce un implante de hueso o un material sintético en el espacio del disco.

Este implante da un apoyo crítico a la columna vertebral y ayuda en la fusión de los huesos. Luego, el cirujano coloca un injerto óseo u otro material especial en el espacio alrededor del implante para estimular el crecimiento óseo, lo que tomará varios meses.

Luego, en la parte posterior de las vértebras, se insertan tornillos pequeños llamados tornillos de pedículo y varillas conectoras en los tornillos para dar una mayor estabilidad a la columna vertebral. Esto sostiene todo en su lugar a medida que sana, y permite más actividades después de la cirugía. Con el tiempo, las vértebras crecen juntas o se fusionan.

Después de la cirugía, los pacientes suelen permanecer en el hospital entre tres y cinco días.



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